Jordi Alba fue el gran protagonista de la final de la Supercopa de España. El lateral izquierdo fue decisivo en las dos áreas, dando dos asistencias y fallando como un juvenil en dos de los tres goles que encajó el FC Barcelona frente al Athletic Club.
Es cierto que el planteamiento de Marcelino fue atrevido desde el principio. Los leones presionaron alto al Barça y apenas dejaron que crearan juego en toda la primera parte. Una jugada aislada al final del primer tiempo orquestada por Messi permitió a Jordi Alba filtrar un balón al ’10’ que no terminó de conectar, dejando un balón que remachó a la red Griezmann.
Apenas dos minutos después, en la otra área, Iñaki Williams filtró un centro al corazón del área que remató a gol De Marcos. La espalda de Jordi Alba el mejor aliado en el ataque vasco que sin necesidad de crear muchas ocasiones consiguió ver puerta con facilidad.
En la segunda parte el partido se abrió un poco más, la presión de los pupilos de Marcelino bajó y se pudo ver más circulación del FC Barcelona. En el minuto 77 volvió a ser Griezmann el que adelantara a los de Koeman gracias a un buen pase de Jordi Alba, que como extremo lo bordó. El problema iba a llegar, de nuevo, en las tareas defensivas para el lateral del Hospitalet.
Cuando el partido ya agonizaba, una falta lateral en el borde del área culé serviría de salvoconducto para llevar el partido a la prórroga. Un balón tocado por Muniain volvió a convertirse en gol gracias a Jordi Alba por partida doble. Primero habilitando la posición de Villalibre, adelantándose a su línea defensiva. Después, bajando la cabeza en vez de despejar el balón.
Lo primero es más entendible que lo segundo. Que te equivoques tirando la línea de fuera de juego es algo que puede pasar (y pasa) pero que en vez de rematar de cabeza, dejes pasar el balón es algo que no tiene ningún sentido. Jordi Alba regaló un gol en el minuto 90, con los cambios ya hechos para contener el resultado y dejando al equipo muy tocado anímica y tácticamente.
Un lateral debe, en primer lugar, cumplir en labores defensivas. Después, si puede ayudar en ataque incorporándose, pues ya pasa a ser un lateral muy completo. Pero si defiendes mal y ataques bien, tu posición debe ser la de extremo y no la de lateral. El problema de Jordi Alba es que la evolución de la demarcación de lateral en el fútbol moderno da más visibilidad al juego de ataque que a los aspectos defensivos. Eso ensucia su rol y el del resto de futbolistas que actúan en esa posición, haciendo que se esfuercen más en atacar que en defender.
Lo que sucedió en la prórroga después del golazo descomunal de Iñaki Williams es anecdótico, ya que ahí murió el partido. La expulsión en el último minuto de Messi fruto de la tensión y frustración del argentino es la clara muestra de que este Barça no da para más. La plantilla es la que es, el entrenador también y los problemas económicos hacen que sea casi imposible mejorar lo que hay la temporada que viene.
Un motivo más que añadir a la lista del capitán culé para no renovar su contrato y poner fin a su carrera en el club catalán.







