Así fue Pierluigi Collina, el mejor árbitro de la historia del fútbol

Pierluigi Collina es considerado por muchos aficionados al fútbol como el mejor árbitro de la historia. Su trayectoria y reconocimiento confirman una trayectoria impecable.

Suele decirse en un partido de fútbol que, cuando un árbitro pasa completamente desapercibido, es que ha realizado una gran labor. Desgraciadamente, suelen estar en el centro de la polémica de cualquier partido, sobre todo, si se ha producido algún tipo de jugada interpretable (o “gris”, como son conocidas en el argot).

El VAR, lejos de haber espantado cualquier atisbo de incendio o polémica, parece haber agitado la coctelera de la polémica, aunque hay algo que parece poco discutible: las grandes injusticias han desaparecido del fútbol.

Con todo, a los jueces del fútbol les gustaría tener un papel absolutamente secundario, con los focos enfocando a los llamados “verdaderos protagonistas” de este deporte, los futbolistas.

Sin embargo, a lo largo de la historia del fútbol han ido apareciendo una serie de árbitros que han pasado a los anales de la historia y al recuerdo de las aficiones, bien por su carácter excéntrico, como es el caso de Iturralde González, o por su personalidad, como Mateu Lahoz. Con todo, hay un árbitro que destaca por encima de todos y que sigue siendo recordado por aficionados al fútbol de todo el mundo: Pierluigi Collina. Tal es su fama y trayectoria, que ha sido declarado por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS) como el mejor árbitro de todos los tiempos.

Los inicios de Pierluigi Collina

Su atracción por el arbitraje vino dada por su vinculación con el fútbol amateur y, concretamente, con el juego sucio dentro del mismo. Mientras participaba como futbolista, conoció todas las artimañas que en él se realizaban, por lo que decidió realizar un curso de arbitraje. Tras su paso por el servicio militar italiano, sufrió una enfermedad hormonal que hizo que se quedara completamente calvo en muy poco tiempo, aspecto físico que ha marcado su carrera ostensiblemente.

Su carácter le hizo ganarse rápidamente el respeto de los jugadores de las divisiones inferiores del fútbol italiano, lo que provocó que en apenas tres temporadas diera el salto del fútbol amateur a la Serie A, la primera división italiana.

Llegada a la élite internacional

Su carácter y el manejo de 4 idiomas diferentes (italiano, español, inglés y francés) estimuló su vertiginoso ascenso internacional, que comenzó en los Juegos Olímpicos de Atlanta ‘96, donde pitaría la final, entre Argentina y Nigeria. Rápidamente sería incluido como uno de los grandes árbitros a nivel europeo, lo que provocó que fuera incluido dentro de los árbitros designados para impartir justicia en los partidos del Mundial de Francia ‘98 y la Eurocopa 2000.

De hecho, a finales del siglo XX ya estaba considerado como uno de los mejores jueces, lo que le llevaría a pitar la final de la Champions League de la temporada 98/99, que se disputaría en Barcelona, entre el Manchester United y el Bayern de Munich. Durante esta final tendría un papel destacado, no por sus decisiones arbitrales, sino por la dedicación que tuvo en consolar a los jugadores bávaros, que eran campeones en el minuto 90 y vieron como el United remontaba en el descuento.

El cenit de su carrera

El momento más álgido de su carrera llegaría en el Mundial de Corea y Japón, en el año 2002, en un torneo manchado por arbitrajes realmente discutibles, con decisiones que siempre favorecían a los equipos locales (¿Quién no recuerda el arbitraje de Al-Ghandour, colegiado del Corea-España?). Collina destacó por un arbitraje impecable, incluso cuando tuvo que impartir justicia en un encuentro de Japón. Así, el mejor momento llegaría durante la final de este Mundial, disputada entre Brasil y Alemania, que dirigió Pierluigi con gran acierto, mostrando únicamente dos tarjetas amarillas en el encuentro, una por conjunto.

Todo ello, hizo que fuese considerado como el mejor árbitro del mundo, con un grandísimo prestigio y reconocimiento incluso entre los aficionados. De hecho, tal era el carisma del italiano que fue portada del Pro Evolution Soccer 3.

De hecho, aunque los árbitros, por edad, tienen que retirarse con 45 años, a Colina se le concedió un permiso especial para arbitrar durante 2 temporadas más.

El final de su carrera

Sin embargo, Collina firmó un contrato millonario con la marca de coches Opel, lo que causó una gran polémica en la Federación Italiana de Fútbol, ya que por aquel entonces, la firma alemana era el patrocinador principal del AC Milan. El italiano, que bajo ningún concepto quería que hubiese ninguna mancha sobre su figura, decidió dar un paso al lado para retirarse con su imagen absolutamente intacta.

De este modo, el 28 de agosto de 2005, Pierluigi Collina anunciaba su retirada del mundo del fútbol en activo, aunque desde entonces, ha venido asesorando a la Asociación de Árbitros de Fútbol Italianos (AIA), además de ser miembro del Comité de Árbitros de la UEFA.

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