Madrid, jueves 31 de marzo, 08:30h. Sabes la importancia que ha tenido lo que ha sucedido la noche anterior cuando ellas son las protagonistas del primer comentario de la mañana. Sonríes y te alegras pensando “por fin”.

Cuando estás inmerso dentro del mundo del fútbol femenino, la frustración hace mella. Semana a semana ves que el principal deporte en nuestro país deja de serlo cuando son 22 jugadoras y no 22 jugadores quienes saltan al campo. Pero hay instantes que pueden cambiarlo todo. Gestas como las del Barcelona hacen que el sentimiento de pertenencia llegue hasta ese no aficionado que ahora empieza a serlo. Porque así es como se adquiere relevancia, haciendo cosas tan grandes que nada ni nadie puede taparlas, generando un ruido capaz de cambiar mentes.

91.553 personas llenaron el Camp Nou para disfrutar de El Clásico que se vive desde hace un par de temporadas en nuestro fútbol. El Barça – Real Madrid se jugaba ante un estadio repleto de ilusión, entrega y pasión por un equipo y por un deporte que gana adeptos y conquista portadas a pasos agigantados. Las culés han cerrado un mes de marzo de dulce después de convertirse matemáticamente en campeonas de Liga Iberdrola a falta de seis jornadas, precisamente contra el Real Madrid. Este mes de abril puede volver a ser una fiesta para ellas, el Wolfsburgo espera en las semifinales y el Camp Nou volverá a ser pieza clave de cara a revalidar el título.

Barça femenino en la UWCL
‘More Than Empowerment’ fue el mosaico del Camp Nou para la vuelta de Cuartos de Final de UWCL entre el FC Barcelona Femenino y el Real Madrid

El Barça femenino, punta de lanza ante el fútbol profesional

El Barça lleva dos temporadas haciendo todo bien. El año pasado también ganó la Liga Iberdrola con jornadas pendientes de disputar, ganó la Copa de la Reina, ganó la Champions League femenina y ganó la Supercopa de España. En resumen, ganó todo lo que se podía ganar dentro del campo y empezó a ganarse un hueco en aquellos que decían que esto no era fútbol. Por eso es complicado no dejarse llevar y no caer en el error de creer que ya lo hemos visto todo, que ya se ha hecho todo el trabajo que se tenía que hacer para que este deporte y sus jugadoras sean reconocidas. 

Con la resaca de las buenas noticias es muy difícil recordar que lo que está provocando en la sociedad de nuestro país el FC Barcelona no es, ni de lejos, la meta de esta carrera de fondo. Han hecho falta más de 20 años para que se superasen los 90.185 asistentes de la final del Mundial del 99 entre Estados Unidos y China. Y ha tenido que ser aquí, en la casa de uno de los clubes que más apuesta por el fútbol femenino, en un país que todavía no tiene Liga Profesional.

¿Cómo no dejarse llevar por la ola cuando ves que un equipo español es el mejor equipo de Europa y que una jugadora española es la mejor jugadora del mundo? Grabándose a fuego que el récord del Camp Nou es una consecuencia, y no la causa, del trabajo bien hecho. 

Antes de que te apoyen los de fuera tienen que hacerlo los de dentro

La historia del Barça femenino demuestra cómo, antes de que te apoyen los de fuera tienen que hacerlo los de dentro. De nada sirve estar esperando un movimiento conjunto cuando el club no cree realmente en la sección femenina y el objetivo final no es crear un equipo valioso, valorado y competente sino un producto de venta fácil y consumo rápido. Por eso la situación del Barça es la luz dentro de tanta sombra en el fútbol femenino, porque sin caer en la relativización de sus éxitos, injusta hacia las culés, debemos ver con perspectiva la situación actual y seguir insistiendo en que es necesario que el fútbol femenino sea sólido y válido en su conjunto y no en base a puntas de lanza. 

Porque a día de hoy, todavía hay jugadoras sin contrato profesional y sin unas condiciones mínimas para desempeñarse, que compaginan entrenamientos y partidos oficiales con un empleo que les da de comer mientras rezan por que el club en el que juegan no haga bomba de humo si se lesionan. Porque un contrato de televisión millonario para retransmitir todas las jornadas quedó hecho añicos y las únicas que perdieron fueron ellas, pagando con más opacidad los líos de despacho.

El 15 de mayo de 2021 se acordó la creación de la primera Liga profesional de fútbol femenino pero no ha sido hasta el 14 de marzo de este año cuando se han aprobado los estatutos por parte del CSD. Ahora, con una inversión de 31 millones de euros en los próximos tres años, deberán establecer un Convenio de Coordinación con la RFEF para trabajar la mecánica de la competición y renegociar el Convenio Colectivo de Fútbol Femenino con los sindicatos.

Ahora, después de varias intentonas y con más ojos que nunca puestos sobre el fútbol femenino español, es hora de que el dicho pase al hecho con una liga profesional que vele por el bienestar de las jugadoras, compuesta por equipos responsables y competentes, auspiciada por órganos éticos y honestos y con el objetivo de dar a conocer en todo su esplendor este deporte.

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