En la mañana del 7 de junio de 2022, “Martes de Campo” en Oviedo (festivo local) saltó una bomba absolutamente inesperada por (casi) todo el mundo: Jose Ángel ‘Cuco’ Ziganda no seguiría al frente del Real Oviedo como primer entrenador del club azul.
Y lo cierto es que la noticia sorprendió a propios y extraños. Con la marcha de Rubén Reyes, último director deportivo azul, parecía que el club carbayón optaría por la solución más conservadora, para ir por el camino seguro: la renovación de Ziganda.
A ello, hay que sumar el buen rendimiento de sus hombres durante la temporada 2021-2022, que se quedaron a un solo gol de disputar el Play-Off de ascenso, y las declaraciones públicas realizadas por el propio entrenador navarro, donde dejaba claro que se tenía que sentar con el Real Oviedo, pero que su intención era la de continuar al frente de la nave azul.
Además, teniendo en cuenta que el equipo asturiano optó la temporada pasada por renovar al Cuco sin la presencia de ningún director deportivo, tras la desaparición de Arnau, todo hacía indicar que Ziganda comenzaría su cuarta temporada dirigiendo al primer equipo ovetense.
Sin embargo, en los últimos tiempos se han producido varias circunstancias que han provocado que el ya exentrenador oviedista tomara la decisión de abandonar el club. En primer lugar, el hecho de que desde dentro de la propia institución oviedista no se hayan comunicado con Ziganda en los últimos 7 días, habiéndose citado previamente para hablar, lo que deja entrever la poca capacidad del consejo de administración del Real Oviedo para lidiar con temas de tanta relevancia.
En segundo lugar, lo cierto es que al navarro no le ha gustado verse en entredicho durante una buena parte de la temporada recién finalizada, tanto desde dentro del club, como por una parte de la afición (aunque el apoyo de la hinchada carbayona sobre la figura del Cuco es mayoritario); siendo clave la archiconocida mala relación con Rubén Reyes y el poco poso positivo que también ha dejado en las más altas esferas azules.
Finalmente, también es necesario recalcar el nivel amateur que reina dentro del propio Oviedo, incapaz de poder amarrar a los mejores activos profesionales que abandonan el barco temporada tras temporada: Rubén Reyes, Ziganda… a los que, desgraciadamente, se unirán varios de los mejores jugadores oviedistas durante la 21-22 (Gastón Brugman, Borja Bastón, Borja Sánchez…).
Con todo, ahora es tiempo de repasar el legado del Cuco Ziganda durante sus dos años y medio como entrenador azul.
Una salvación importantísima
Nadie podrá negar que Jose Ángel tuvo mucho valor a la hora de aceptar el reto que suponía el Real Oviedo. Tras 4 temporadas luchando por entrar en el Play-Off, el equipo azul se había visto obligado a luchar por la permanencia, ocupando, de hecho, puestos de descenso. Tanto es así, que en su debut como entrenador del Oviedo sufrió una dolorosa derrota ante un rival directo, el CD Lugo, quedándose a 4 puntos de la permanencia. Pero, a partir de aquí, la plantilla oviedista ofreció un giro de 180 grados, siendo la segunda clasificada durante el tramo de temporada dirigido por Ziganda y consiguiendo la salvación con una jornada de margen.
Tras dos cambios de entrenador ofrecidos a bandazos (paso de Egea a Rozada, dos tipos con formas de ser absolutamente contrarias), Arnau escogió a Ziganda para intentar asumir un milagro que hubiese supuesto un durísimo mazazo para la moral de la afición oviedista.
Una temporada de transición
En la siguiente temporada, que Ziganda ya pudo comenzar desde el inicio, el Oviedo cruzó buenos momentos con otros que recordaron a la temporada anterior. Con todo, lo cierto es que el equipo no sufrió en absoluto para conseguir una holgada permanencia, y finalizar el año futbolístico en el decimotercer puesto. Lo más destacado de este año, fue que el Oviedo doblegó a su eterno rival tanto en el partido de ida, como de vuelta. 3 victorias en 3 derbis para el Cuco (que ya venía de conseguir un triunfo vital en El Molinón, la temporada pasada).
Ziganda da instrucciones en un derbi en El Molinón
Una temporada notable para finalizar su andadura
Finalmente, ya esta última temporada, con la llegada de Rubén Reyes a la dirección deportiva azul, la plantilla conformada tuvo una mejora más que ostensible, apoyada con jugadores de grandísimo nivel para la categoría, como Borja Bastón, David Costas o Dani Calvo.
Aunque el comienzo ni el tramo medio del año fue del todo bueno, el arreón del final de temporada sirvió para que el Oviedo se instalara varias jornadas como sexto clasificado, en zona de Play-Off, soñando la parroquia azul con la promoción, aunque, finalmente, se quedó a una pírrica distancia de un gol. Pese a la decepción final, el año futbolístico ha sido tomado como notable por buena parte de la afición, gracias a poder volver a soñar con el retorno a Primera División, y también a conseguir, por tercer año consecutivo, la victoria en casa del eterno rival, en el Molinón-Enrique Castro Quini.
Un club que cree y apuesta por su cantera
Uno de los grandes ‘debes’ que tenía el Oviedo desde su vuelta al fútbol profesional es que la presencia de canteranos en sus plantillas era anecdótica o directamente inexistente. Con la llegada de Ziganda al banquillo este hecho ha cambiado radicalmente, hasta el punto de poder ver como varios canteranos se han convertido en habituales del once titular, o incluso directamente indiscutibles. Son los casos de Viti, Borja Sánchez o Lucas, habituales en el esquema titular del Cuco, a los que hay que sumar otros nombres que también han gozado de mucho protagonismo, como Jimmy o Javi Mier. Así, han sido muchos los partidos en los que han podido llegar a contabilizarse 4 o incluso 5 canteranos en el once de partida, un hecho insólito en el coliseo carbayón hasta hace no demasiado.
Varios de estos hombres han sido, además, muy importantes en el devenir de la temporada azul, como el caso particular de Borja Sánchez, que termina contrato, y por el que muchos equipos de Primera División ya se están interesando.
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— Real Oviedo (@RealOviedo) June 8, 2022
Dominio aplastante en los derbis
Además de su fuerte apuesta por la cantera, otro de los grandes hechos que permitirán a Jose Ángel Ziganda salir por última vez del Tartiere con el pecho bien inflado son sus espectaculares datos en los derbis, donde el navarro está todavía invicto. Desde que llegara al banquillo ovetense en la temporada 2019-2020, Ziganda ha dirigido al Oviedo en 5 derbis, consiguiendo 4 victorias y un empate, siendo 3 de ellas en casa del eterno rival.
Especialmente valiosa es la última, que ya se produjo con la hinchada rojiblanca en las gradas y que supuso mucho escozor en la parroquia sportinguista.
Un portavoz y representante a la altura
Con el consejo de administración en entredicho ya desde hace mucho tiempo, los consejeros han dejado durante gran parte del tiempo que Ziganda hiciera las veces de entrenador y portavoz oficial del club.
Y lo cierto es que, cómodo o no, el Cuco siempre se ha desenvuelto con mucho acierto y desenvoltura en esta función, haciendo alarde en cada declaración de un discurso más que correcto, pausado y adecuado, digno de los mejores oviedistas; haciendo honor en cada palabra del lema bajo el que se enclava la institución azul: “orgullo, valor y garra”.
Por tanto, y, aunque como en cualquier relación y circunstancia de la vida, existen claros y oscuros, el paso del Cuco Ziganda por el Real Oviedo deja un dulce gusto general, en el que destaca una persona que ha estado a la altura de la institución, a la que siempre ha representado con los honores que ella merece. Como telón de fondo, el honor de haber dominado con mano de hierro en los derbis, y haber facilitado que el Oviedo vuelva a ser un “club de cantera”.








