Bolo, tienes mucho trabajo por delante

Debut del Oviedo de Jon Pérez Bolo con un resultado malo y unas sensaciones todavía peores, que fusilan de un plumazo la expectación en la hinchada azul.

Comenzó el año futbolístico en el Carlos Tartiere, y, como ya viene siendo habitual en el Real Oviedo desde que el club carbayón regresó al fútbol profesional, lo hizo con decepción, siendo ya la octava consecutiva.

En esta ocasión, ante un recién descendido Andorra que, aunque propuso un estilo de juego atractivo, con mucha posesión de balón, demostró tener mucha falta de fichajes para poder aspirar a la permanencia. Pero si ramplón fue el partido del equipo andorrano, desastroso fue el del Oviedo, incapaz de agobiar mínimamente ante un conjunto que se estrenaba en el fútbol profesional, a excepción de 5 minutos al inicio de la segunda parte, donde, eso sí, los azules tuvieron varias ocasiones claras para adelantarse en el marcador. Pero, ¿cuáles fueron las claves del enésimo mal inicio ovetense?

Presión desorganizada

Pese a que el Oviedo intentó en varias fases del partido intentar presionar la salida de balón del Andorra, lo hacía de forma totalmente deslabazada; sin ningún rigor ni orden que pusieran en verdaderos apuros a los visitantes. De hecho, y pese a que en cada saque de meta Obeng y Borja Bastón aguardaban en la línea del área, en la gran mayoría de las ocasiones siempre se habilitaba un interior de los andorranos para poder salir con comodidad. En las pocas ocasiones en las que se produjo una pérdida en la salida de balón, los carbayones fueron absolutamente incapaces de aprovechar el peligro.

Centro del campo absolutamente sobrepasado

Apostó Bolo por dos de los grandes protagonistas en el centro del campo durante la pretemporada, Luismi y Hugo Rama (nueva posición para el gallego, acostumbrado a jugar en tres cuartos de campo), y el resultado no pudo ser peor. En demasiadas ocasiones, a los dos centrocampistas azules se les vio demasiado desacompasados, tratando de presionar a los mediocampistas rivales de forma totalmente individual, con un resultado muy preocupante: el Andorra dispuso de muchas intentonas para adentrarse en zona de peligro con facilidad.

Además, con el balón en los pies la cosa no fue mucho mejor, o más bien, al contrario. Luismi repitió en varias jugadas del partido pérdidas que pudieron costar muy caras, resultando bastante peligroso para su propio equipo; y a Rama, al que se le presupone cierta calidad para sacar la pelota jugada, apenas se le pudo apremiar cierta actitud para luchar los balones divididos.

Poco gusto por el balón

Se le presupone al Andorra de Eder Sarabia, quien ha sido pupilo de Quique Setién, gusto por tener el balón como forma de ganar los partidos, y, de hecho, así sucedió ayer en el Tartiere. Teniendo en cuenta este punto, resulta, como poco, preocupante, que el equipo visitante -repito, debutante en la categoría- llegara a rozar el 75% de la posesión durante la primera parte del encuentro; datos prácticamente propios de equipos totalmente dominadores, como han sido el Barça y Manchester City de Pep Guardiola.

En definitiva, un partido absolutamente desastroso del Oviedo, donde lo poco positivo fue la actitud y maneras de Marcelo o Montoro. Mucho y muy rápido tiene que mejorar el equipo de Jon Pérez Bolo si quiere no descolgarse de la pelea por los puestos altos de la tabla.

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